Yorkshire Terrier

Smoky: el Yorkshire Terrier que cambió el curso de una operación militar

Este perro pesaba dos kilos y cabía dentro de un casco militar. Y aun así, salvó a un escuadrón entero del ejército de Estados Unidos. Su nombre era Smoky, y su historia es uno de los capítulos más increíbles de la historia canina.

Encontrada en una trinchera en 1944

En plena Segunda Guerra Mundial, el cabo William Wynne, de la 26.ª División de Fotografía del Ejército de EE.UU., compró a Smoky por dos libras australianas —el equivalente a unos US$6,44 de la época— a un soldado que la había encontrado abandonada en un pozo de tirador en la selva de Nueva Guinea. El vendedor quería el dinero para volver a una partida de póker. Pesaba alrededor de 1,8 kg y medía unos 18 centímetros de alto.

Nadie imaginó lo que ese cuerpo diminuto sería capaz de hacer. Smoky aprendió más de veinte trucos, acompañó a Wynne en campo y base, y en 1944 la revista militar Yank Down Under la nombró Champion Mascot del Southwest Pacific Area. Comenzó también a visitar soldados heridos en el hospital 233rd Station Army, con el aval del médico a cargo. Esas rondas de terapia —documentadas, repetidas, reconocidas— las continuaría durante más de una década.

La hazaña del tubo: 70 pies bajo la pista

En enero de 1945, en el aeródromo aliado de Lingayen, en la isla de Luzón (Filipinas), el ejército necesitaba tender cable telefónico por una tubería corrugada enterrada bajo la pista de aterrizaje activa. El tubo medía unos 21 metros de largo y apenas 20 centímetros de diámetro. Hacerlo a mano habría requerido excavar tres días con soldados expuestos a los aviones japoneses.

La solución fue Smoky. Le ataron una cuerda de cometa al collar —la cuerda iba unida al cable— y la llamaron desde el otro extremo. En los tramos donde la tierra se había filtrado por las juntas corrugadas, el espacio libre sobre la cabeza de Smoky era de apenas 10 centímetros. Cruzó de todos modos. La operación mantuvo activa la comunicación de unos 40 aviones y de los aproximadamente 250 hombres de tierra que dependían de esa línea. Se atribuye al trabajo de esa tarde haber evitado días de exposición y vidas en riesgo —cifra que el relato de Wynne reporta y que conviene presentar como atribución, no como dato auditado.

Primera perra de terapia documentada

Al terminar la guerra, Smoky volvió con Wynne a Cleveland, apareció en la portada del Cleveland Press el 7 de diciembre de 1945, y continuó sus visitas a hospitales de todo el país durante más de una década. Muchas fuentes la reconocen como la primera perra de terapia documentada de la historia. La primacía exacta es una atribución —el concepto formal de terapia asistida con animales se sistematizó décadas después, con los trabajos de Boris Levinson en los años 60—, pero el caso está documentado y es anterior a cualquier otro registrado con ese nombre.

Wynne contó toda la historia en sus memorias, Yorkie Doodle Dandy (1996), la fuente primaria de casi todo lo que se sabe de Smoky. Hay un monumento a ella en el Rocky River Reservation de Cleveland, Ohio, donde está enterrada. Todo eso en un cuerpo que pesaba menos que un par de zapatos.

El manto que sobrevivió a una tubería de 21 metros

Hay un detalle que conecta directamente con el cuidado de esta raza. El Yorkshire Terrier tiene pelo de crecimiento continuo —no pelaje, sino pelo, como el cabello humano—, sin subpelo. Ese pelo largo y sedoso, en una perra que se arrastró por 21 metros de tubería llena de tierra y polvo, se llenaba de nudos en minutos. El largo de exposición del Yorkie es un manto de mantención intensiva: sin cepillado diario y cortes regulares, ese pelo se enreda, se quiebra y pierde el brillo y la textura que define a la raza.

Lo que Smoky hizo no lo hizo a pesar de su cuerpo, sino con él: un terrier resistente, ágil, de bajo perfil. Entender eso cambia cómo se trata al Yorkie en la mesa de peluquería. No como un adorno que se puede quebrar, sino como lo que la historia demuestra que es: un perro de trabajo dentro de un cuerpo de juguete. Conocer la historia de tu perro también es amor.

Fuentes

  • Wynne, William A. «Yorkie Doodle Dandy». 1996.
  • «Smoky (war dog).» Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Smoky_(war_dog)
  • National Geographic. «Dogs at War: Smoky.» 2014. https://www.nationalgeographic.com/history/article/140520-dogs-war-canines-soldiers-military-healing-yorkshire-terrier-smoky
  • Military.com. «The World's First Therapy Dog Was a World War II Pacific Veteran.» https://www.military.com/history/worlds-first-therapy-dog-was-world-war-ii-pacific-veteran.html
  • War History Online. «Smoky: The 7-Inch Yorkie Whose Heroics Saved 250 Men.» https://www.warhistoryonline.com/instant-articles/7-inch-yorkie-saved-250-us-soldiers.html

Preguntas frecuentes

¿Smoky era realmente un Yorkshire Terrier?
Sí. Smoky era una Yorkshire Terrier hembra que el cabo Bill Wynne compró en 1944 en Nueva Guinea por dos libras australianas.
¿Cuánto pesaba Smoky?
Alrededor de 1,8 kg y medía unos 18 centímetros de alto, un tamaño consistente con los estándares de la raza.
¿Qué hizo exactamente Smoky en la guerra?
Su acto más recordado fue tender un cable de comunicaciones por una tubería de 21 metros bajo una pista de aterrizaje activa en Filipinas. También es reconocida como la primera perra de terapia documentada, visitando soldados heridos desde 1944 hasta más de una década después del fin de la guerra.

Conocer la historia de tu perro también es amor.