Cuando la ropa sobra: el doble manto
Husky, Malamute, Samoyedo, Pomerania, Golden, Corgi y otras razas de doble manto tienen un sistema de aislación completo: el subpelo atrapa aire, y ese aire aísla en ambos sentidos. El AKC nombra a varias de estas razas entre las que no necesitan abrigo.
Encima de un manto así, la ropa es aislación de más: puede sobrecalentar, aplastar el manto y atrapar humedad. La excepción es un doble manto rapado, que pierde su protección hasta que el pelo vuelva a crecer. Pero ahí el problema fue el rapado, no la falta de ropa.
Cuando sí tiene sentido
Hay perros que no tienen un aislante propio suficiente, y en ellos el abrigo en frío real está respaldado por fuentes veterinarias:
- Galgos, Whippets y Galgos Italianos: manto fino y muy poca grasa corporal. Pierden calor rápido.
- Razas toy y de pelo corto, como el Chihuahua: por su tamaño les cuesta mantener el calor.
- Perros sin pelo: además del frío, necesitan protección contra el sol.
- Cachorros muy pequeños, perros mayores y perros enfermos o recién operados: su termorregulación es más débil. En estos casos, lo ideal es que lo indique el veterinario.
- Los Poodles y Yorkshires con el pelo corto también tienen menos aislación que un doble manto.
La ropa y los nudos
Esto lo vemos en la mesa de peluquería. La tela roza siempre en los mismos lugares, axilas, pecho y cuello, y ahí se forman los nudos. Si además la prenda atrapa humedad, el pelo se enrosca al secarse y el nudo se aprieta. Los mantos largos, rizados o con mucho subpelo son los que más sufren.
Una prenda que se deja puesta toda la semana suele terminar en nudos justo en las zonas donde más duele desenredar. Bajo la ropa también se forma un ambiente cálido y húmedo que favorece levaduras y bacterias, y es más difícil ver pulgas o irritaciones.
Si la vas a usar, que sea bien
- Que no apriete: deben caber dos dedos entre la prenda y el cuerpo.
- Materiales que respiren y sin costuras ni broches que rocen.
- Solo cuando hace frío de verdad, y se saca al entrar a la casa.
- Nunca sobre un perro mojado, y nunca dejar una prenda húmeda puesta.
- Revisar la piel debajo cada vez que se la sacas.
- Mucho cuidado con los braquicéfalos, como el Bulldog Francés: para ellos el riesgo principal es el calor, no el frío.